Que ganas tenía de escribir esta crónica, de
poder decir que soy finisher de la Transvulcania. Y al fin pude conseguir el reto.
¿Preparamos café, té o mejor ponemos unas cañas y nos ponemos a leer? Venga,
empezamos.
Jueves 8 de Mayo:
Tras 15 horas de viaje sobre la mar picada y
pasar por cuatro de las siete Islas Canarias llegamos a Los Cancajos, donde en nuestro
hotel creo que batimos el record Guinness al mayor tiempo de espera para el
check-in. A descansar.
Viernes 9 de Mayo:
El despertador suena temprano, carrerita muy
suave por la avenida donde me duele cada hueso y me siento cansado, lo que quiere
decir que todo es normal. Luego algo de Turismo por Santa Cruz de La Palma y directos a recoger
la bolsa del corredor. Empiezo a darme cuenta de que estoy en Transvulcania.
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Con los titanes el día antes. |
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Iván, gran corredor y mejor persona. |
Tras recoger el dorsal y saludar a decenas de
amigos nos vamos a comer al Chipi-Chipi casi todos los miembros de nuestro
sanedrín runner. Costillas, chorizos, chuletas y chicharrones no es lo más
adecuado para en 12 horas hacer una ultra, pero era "now or never".
Por otra parte, felicitar la visión empresarial del dueño del restaurante
italiano de Los Cancajos por coger vacaciones justo esta semana. Que crack.
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Reponiendo fuerzas antes de salir. |
Al traernos los postres llega posiblemente
mi peor momento de la
Transvulcania, fuerte e insólito para mi hasta ese día dolor de
cabeza que me tira al cuello y mareos. Estos se van agravando durante toda la
tarde sin que el Neobufren o la propalgina puedan pararlos. Por la noche trato
de comer algo pero estoy provocado y difícilmente asimilo nada, no puedo estar
de pie porque siento vértigo. ¿Pero qué tipo de broma macabra es esta? Si en 5
horas mi estado no cambia la
Transvulcania habrá acabado antes de empezar...
Sábado 10 de Mayo:
A las 2 de la mañana me despierto sin alarma,
hago girar bruscamente la cabeza y parece que no me duele. Me levanto y todo
está OK. ¡Bien! Tras toda una ceremonia de preparación me dirijo en la
guagua hacia Fuencaliente junto a Manuel y cientos de corredores más. Sobre
las 4 llegamos. Hace muchísimo frío y viento, así que tratamos de azocarnos
juntitos en un muro. Entre más de 2000 corredores coincidimos en el mismo punto
Iván, Jose, Sergio, Antonio, Tato, Manuel y yo. Si tratamos de cuadrarlo no nos
sale ni de broma. Así pasamos la hora previa hasta que se va acercando la hora
de salir...
5:55:
He intentado situarme lo más próximo posible al arco de
salida, pero aún así estoy bastante atrás. El speaker va citando islas
para que cada uno salude y al nombrar Gran Canaria el ruido es atronador, mola.
Suena
"Thunderstruck" de AC/CD a todo volumen y mas que en una
carrera parece que estoy en un concierto. Manos haciendo el gestito rockero de
cuernos en el aire y 2000 personas gritando "
thunder!!" mientras el Speaker va
saludando a los Jornet y compañía y estos se pasan el micro entre gritos de
guerra y ánimos. Lo que se siente en este momento es un alucine.
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Impresiona. (Foto Saul Santos) |
6:00:
¡Y por fin salimos! Esto es de verdad. Me lleva
más de 2 minutos pasar por el arco. La salida es tan espectacular como caótica,
1700 personas por un camino donde caben dos...te puedes imaginar la que se
forma. Poco a poco la carrera se va estirando y vamos cogiendo velocidad de
crucero, aproximadamente por el kilómetro 4, donde por momentos se ensancha el
camino y vas tomando altura, puedo mirar a mi izquierda y ver una interminable
fila de luz que sigue llegando hasta el faro, se me ponen los pelos de punta, y
estos seguirían así hasta casi el kilómetro 7, en Los Canarios, donde alcanzo
el primer avituallamiento. Voy bien, descansado y me siento fuerte.
7:00:
Amanece y las vistas empiezan a ser
espectaculares, vamos subiendo hasta la cima de Las Deseadas y podemos ver el
relieve de varias islas, yo sigo fresco y con ganas de trotar donde se puede, a
pesar de ser de picón las cuestas no se me resisten y las voy superando sin
problemas, todo marcha perfectamente.
9:22:
Corono la cima de Las Deseadas, lo peor ya ha
pasado, me digo. Que iluso soy...
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Camino de El Pilar |
9:52:
Llego al Refugio del Pilar, primer
avituallamiento sólido, por tanto a desayunar frutita e hidratarse bien.
Ambiente de lujo, acaba aquí la media maratón y no me han adelantado muchos
participantes de esta distancia. ¿Estaré yendo demasiado rápido? Los kilómetros
que anteceden y siguen a este punto son los mejores de la prueba para correr a
gusto, y así lo hago, me estoy divirtiendo y todo está pasando muy rápido.
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Llegando al Refugio del Pilar. (Foto Yeray Lorenzo). |
10:38:
Ya estoy en el Reventón. Empieza a hacer mucho
calor pero la brisa acompaña. Todo sigue sin novedad. Empezamos a ver el Roque
de Los Muchachos cerca y eso da fuerza y agobia a partes iguales. Todavía hay
mucha tela que cortar. Por un momento me veo haciendo cálculos de la hora a la
que cruzaré la meta y se me aparece el Cholo Simeone dándome una colleja y
diciendo "kilómetro a kilómetro, pelotudo".
12:14:
Coronado el Pico de la Nieve. Primera
ducha de agua fría, no paro mucho tiempo porque el siguiente avituallamiento está a
solo cuatro kilómetros,
error. Seguimos subiendo ya dentro del Parque Nacional, las vistas de La Caldera de Taburiente son impresionantes
y dan ganas de quedarse allí contemplando el paisaje. La carrera se me está
haciendo muy corta, ya he pasado el ecuador y no quiero que esto se acabe,
pienso. Se ven muchos cuervos. ¿Me estarán acechando por si se me tuerce un
tobillo y les sirvo de almuerzo? Ya llevo un buen rato corriendo... ¿Donde está
el siguiente avituallamiento?
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Los bastones son una gran ayuda. Gracias al amigo Román por prestármelos. |
13:00:
Y llego al Pico de La Cruz. Todo sigue bien a
pesar del calor. No puedo resistir comerme la parte de chocolate abundante de
un bollicao, algo de fruta, Coca Cola y sigo camino del Roque de Los Muchachos.
Aquí la carrera marca un antes y un después. Desaparece la suave brisa y entras
literalmente en el infierno. La cosa empieza a no ir tan bien...
14:25:
Una hora y media me cuesta recorrer los 6 kilómetros que
separan El Pico de La Cruz
y El Roque de Los Muchachos. En el perfil no parecía tan duro y visualmente están a tiro de
piedra, pero el recorrido y las condiciones aquí son las más exigentes a las que me
he enfrentado. En El Roque Sara me asiste perfectamente, verla aquí es un
subidón. Me pone agüita, Coca Cola, almuerzo un plato de espaguetis, algunas
golosinas...y toca seguir. Ahora todo es bajada. A ver como se da.
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Bajando |
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Y seguimos bajando. |
16:00 aprox:
Aquí ya ha muerto la batería del GPS y yo empiezo
a ir en reserva. Voy conservando mucho, la bajada es infernal, tanto por el
firme bacheado como por su desnivel y el calor abundante. Menos mal que las
piernas responden, pasar por aquí con problemas musculares debe ser una
tortura. En El Time veo como muchos corredores deciden retirarse, realmente
este punto para mi es el peor de toda la carrera, si te paras ya no arrancas.
Tras pasar unos buenos minutos bajo la cuba de agua y reponer líquidos
reanudo el camino a Tazacorte, va quedando menos...
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Pasando por Tazacorte |
16:50:
Se acabó el infierno, pienso al llegar a la Playa de Tazacorte mientras
me doy cuenta de que he invertido mucho más tiempo en esta cruel bajada que los
participantes del Kilómetro Vertical por el mismo sitio...y subiendo.
El ambiente aquí vuelve a ser bestial, realmente
sin esos ánimos a todos los corredores habría que sumarnos al menos media hora
más de carrera. Cuando nuevamente creo que ha pasado lo peor, me encuentro con
dos kilómetros por un barranco similar al de Tenoya pero a más de treinta
grados y posteriormente varias cuestas interminables con una pendiente brutal.
Ya esto empieza a hacerse largo y mi ritmo se asemeja al del estilo walking
dead, afortunadamente justo en ese momento aparece ante mi la avenida principal de Los Llanos de
Aridane, ya casi lo tengo...
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Al fondo, entrando a meta. |
17:42:
¡Meta! ¡Finisher! Se acabó el sufrimiento (o eso
creía, luego lo explico). Atrás quedan meses de entreno, de soledad, de
esfuerzo...y todo cobra sentido y vale la pena. Lo que se siente en ese
momento, en ese lugar, es mágico. Lo disfruto y saboreo como nunca.
18:00:
Tras pasar por la piscina de hielo me dispongo a
darme un masaje para descargar un poco...y los calambres hacen acto de
presencia. Es la primera vez en mi vida runner que aparecen, por lo que estoy algo
desconcertado. Me levanto de la camilla y siento que me voy a desmayar, así que
directo para el puesto de la
Cruz Roja. Diagnóstico: Deshidratación y tensión por los
suelos. Una hora y media, 3 bolsas de suero después y tras ver por primera vez la cara B de las carreras, ya estoy listo para
disfrutar algo del ambiente de la zona de meta.
Y esto es lo que dio de si la Transvulcania 2014.
Un evento que nunca olvidaré. Cometí errores como el desconocimiento del
trazado, no llevar polainas y ser irregular a la hora de tomar pastillas de
sal. Por otra parte me queda resolver si los problemas posteriores fueron por
deshidratación o por sobrehidratación (si de algo estoy seguro es que bebí
muchísima agua). Primero es la salud y no quiero arriesgarla por tonterías.
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Postureo Finisher |
El recorrido es bonito, pero no es de los que se
adaptan a mi gusto, a pesar de eso, por el ambiente que se vive allí pienso
repetir.
Ya he dedicado una entrada completa a ese aspecto, simplemente decir
que no se puede explicar con palabras. La afición palmera, un diez.
La organización, perfecta. El voluntariado es una
maravilla, por primera vez participo en una prueba donde te ayudan a quitarte
el chip, por poner un ejemplo. Solo un pero, la salida es una locura que
se solucionaría con cajones o simplemente pasando los primeros kilómetros por
la carretera, pero da igual, sobresaliente, y este año no era fácil por la
coyuntura política que ha vivido La
Palma.
No quiero extender más esta interminable crónica
(creo que es la más larga que he escrito) pero imposible no agradecer a todos
los amigos que han estado pendientes de mi. Familia, amigos, compañeros del
club, blogueros, tuiteros...a todos, GRACIAS. Suena a tópico, pero el cariño de
todos y cada uno de ustedes llega muy dentro. Pasé horas contestando whatsapp y
tuits, y lo hice muy feliz. Son grandes. Gracias también a los amigos que
me encontré en La Palma
y me animaron, al fin y al cabo lo mejor de las carreras son estos momentos, especialmente a Esther por acompañarnos
de nuevo y no dejar sola el sábado por las carreteras palmeras a mi mujer. Y acordarme
especialmente de Samuel, mi entrenador, porque esas horas de gym obligadas y
sus entrenos específicos me ayudaron a terminar la carrera siendo una persona
humana y no un zombie. En otras pruebas quiero ir más rápido para demostrar
como progresa uno poniéndose en manos de
EntrenaTrailGC.
Pero esta carrera es para Sara. Sin ella no
hubiera podido ni estar en la línea de salida. Me ha aguantado mil y un "y
si...", "voy a probar con..." no ya con resignación sino
participando de mi delirio. Se ha quedado sin salir todas y cada una de las
noches de sábado porque yo madrugaba los domingos. Y claro, muchos domingos por
la tarde igual porque quien escribe estaba demasiado cansado de andar por el monte. Se ha encargado
de una mudanza con menos ayuda de la que debería por mi parte y siempre,
siempre, siempre, ha estado a mi lado apoyándome, animándome y acompañándome.
La finisher real de esta Transvulcania es ella y todo el mérito es de ella. Te
Quiero.
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Lo pasamos como enanos... |
Hasta pronto, Transvulcania.
#KeepPushing
DATOS TÉCNICOS:
Prueba: Transvulcania Salomon Nature Trails. Ultramaratón. 10 de Mayo.
Kilómetros: 73,3
Tiempo: 11h.42m.09s.
Posición: 336 general, 311 Masculino 274 senior. 94 canario. (1459 finishers).
Minutos por Kilómetro: 9,34
Ganador: Luis Alberto Hernando 6:55"41 y Anna Frost. 8:10"41.
Clasificaciones:
Fotos: