martes, 19 de marzo de 2019

Sintiendo el #CalorHerreño [Crónica Maratón del Meridiano]


Me apunté a la maratón del meridiano para poder mantener la forma durante la navidad, ya que es una época en la que suelo trabajar una media de 12 horas al día y si no me obligo a entrenar…me pongo “guuuurdu” como una vaca.
¡Las Sabinas! Foto de Racephotos.

Aun así, vi que no llegaba y me pasé a la distancia corta, pero bueno, tampoco es plan de ir a El Hierro para correr una horita y ya está, así que finalmente y tras tanto cambio, inscrito en la distancia de 27 kilómetros.
La carrera sale desde Sabinosa para subir a Malpaso y finalizar en La Frontera. El Hierro es mi isla favorita, por lo que iba muy predispuesto a pasarlo bien y disfrutar de sus lujosos senderos.
Tras la habitual rutina herreña (compra de queso rallado en la cooperativa de ganaderos -los dejamos sin existencias-, elegir las quesadillas, disfrutar de una pizza y un heladito de Parchita en El Pomodoro y demás), a descansar y a la salida.
Son “sólo” 27 kilómetros, pero la verdad es que no me siento nada preparado para hacer la distancia con garantías. Empezamos subiendo, dura cuesta hasta Cres donde no voy cómodo y me adelantan corredores de mi modalidad y de la superior, que ya vienen con 15 kilómetros en los pies.


Senderos que molan. Foto de Racephotos.
A partir de aquí ya mi motor diésel empieza a funcionar y el asunto cambia. Ahora voy bien, corro en las cuestas y estoy cómodo. Pasamos por la Ermita de Los Reyes y seguimos subiendo. Entrenando por allí el pasado verano vi un caballo sin sombra y sin agua en un terreno que se bebió mi softlask entero, dudé de avisar al Seprona por las condiciones en las que se encontraba, porque el amigo me dejó muy mal cuerpo. Lo busco a mi paso por su “casa” … y no lo veo. No sé si eso es bueno o malo. En Malpaso, la cima de la isla, hace un fresquete curioso. A partir de aquí llegamos a mi querido sendero de La Llanía, posiblemente el más bonito que se pueda recorrer en Canarias y dudo que los existan mucho más impresionantes en todo el mundo. Mi reloj por aquí ya marca 27 km, que son los que debería marcar en meta. Claro, voy con el modo ultra track que nunca quité tras UTMB y marca lo que le parece. Precioso y disfrutadísimo descenso hasta Tigaday y ya estamos en meta. Al final puesto 40 de 289 participantes, carrera de menos a más, llegué al meta muy fresco…y con la sensación de haber podido con la distancia maratón. ¿Lo mejor? Que así la tengo pendiente para otra visita a El Hierro.
Y eso fue lo que dio de sí la carrera, evento muy recomendable que convierte a la, para mí, isla más especial de Canarias en una fiesta en la que se vuelcan todos los vecinos. Muchas gracias por tanto #CalorHerreño. ¡Hasta la próxima!
¡Meta! Foto de Racephotos.
Datos Técnicos:

Prueba: Maratón del Meridiano. (Distancia 27Km)

Kilómetros: 27

Tiempo: 3:32"47

Posición: 40 general. 23 senior m. 389 finishers. 
  
Ganadores: Javier Sosa (2:25"45) y Ana Cristina Portillo (3:14"43).

Clasificaciones
http://toptime.es/resultados/meridiano/individual.html

sábado, 6 de octubre de 2018

El sueño de todo trailrunner: Finisher UTMB.

La crónica de esta UTMB se remonta varios años antes de participar en la prueba, concretamente desde el momento en que buscas conseguir los puntos para participar en la misma. Una vez conseguidos estos hay que entrar en el sorteo, a la primera no hubo suerte, a la segunda si salimos seleccionados.

Conseguido todo esto, ahora toca entrenar para la prueba. Meses antes, una pequeña molestia en los talones que no se soluciona y se termina por convertir… en una gran molestia. Tras las pertinentes radiografía y ecografía le ponemos nombre al problema: Entesitis. Descanso, entrenamiento sin impacto, masajes, ondas de choque, punción seca, EPI…nada. No se soluciona ni de momento se ha solucionado, tan solo una infiltración me deja participar en la prueba.

Con ese panorama, sin hacer prácticamente ningún entreno ajeno al dolor, a duras penas y nada de disfrute hago la maleta. Hasta unos días antes no tengo ni idea de cuando viajo, en que compañía, que necesito, como es la prueba…nada. No tengo claro si podré participar y prefiero aislarme del asunto.
Así llegamos a Chamonix. Un bonito y pintoresco pueblo entre montañas que merece la pena visitar. El ambiente es brutal. Allí todo son camisetas finisher y pantaloncitos Trangoworld. Nadie con un vaquero y un polo, jeje. Como curiosidad, me cuesta entender que el Mont Blanc esté a 4810 metros, desde Chamonix, aunque imponente y majestuoso, no se ve tan alto. Cuestión de perspectiva, supongo.




La semana se me hace eterna, desde el lunes la meta va recibiendo casi incesablemente corredores de las diferentes pruebas que contiene el evento. Todos van entrando en ella…y yo sin salir. Algo de ansiedad me genera, la verdad. Los días antes toca hacer de turista y seguir al amigo Román, que consigue el chaleco finisher de la TDS.
Por fin es viernes y ahora sí, me toca correr a mí. Todos los días con calor…y justo ese día, lluvia. Además, activan el kit de frío, se espera sensación térmica de menos 10 grados. Guay. Así arrancamos desde la Plaza del Triángulo de la amistad. Ese momento quedará grabado para siempre en nuestras retinas. Cuantas veces habremos puesto el “Conquest of Paradise” de Vangelis para visualizarnos en ese lugar…y coño, ¡Allí estamos! En la cumbre del trail mundial. La salida es simplemente la más mágica que se pueda imaginar, creo que habré visto el vídeo unas 50 veces y no me canso. Hay que vivirlo. De verdad, vete y disfruta ese momento. Pero vete con tiempo, dos horas antes, de lo contrario…lo más que podrás acercarte al arco serán unos 250 metros. Por cierto que, si afinas el oído, en el minuto 4:07 se escucha a mi amigo y speaker en la prueba Eoin Flynn decir "muchísima suerte Angel, de Gran Canaria, de Canarias, de Teror". ¡Gracias amigo!

Con el amigo Yoni antes de salir.


Salimos…y sigue siendo alucinante todo. ¡La gente no se acaba nunca! Casi en volandas vamos hasta el kilómetro ocho, llaneando y bajo una ligera lluvia que poco a poco va empapando y que nos acompañaría toda la noche. La primera subida la hacemos de día por una pista de Esquí y de ahí al primer avituallamiento en el que prácticamente hay más ambiente que en cualquier meta de cualquier carrera. Este hecho se repetiría casi en cada avituallamiento. En la segunda parada “Les Contamines Montjoie” (me encanta el nombre de este pueblo) me abrigo. No tengo frío, pero todo el mundo va empapelado como si fueran cebollas y básicamente por imitación lo hago yo también. Si se abrigan alemanes, suecos o finlandeses, un canario tendrá que hacerlo también, pienso.
 


…y durante toda la noche paso calor.
Subimos al Col de Bonhomme al golpito, que esto está empezando. No sé si las vistas son bonitas o muy bonitas porque es de noche. Esta nos acompaña hasta la arista du Mont Favre aproximadamente. Llego a Col de Checrouit a las 7 y media y hay un concierto. Mola. De ahí bajada técnica a Courmayeur donde los cuádriceps van aprendiendo lo que es la UTMB.
Courmayeur, punto estratégico según cuentan todos y equidistante a Chamonix. Es decir, mitad de carrera aproximadamente. Solo queda darle la otra media vuelta al Mont Blanc. Llego bien, fresquito y con ganas de seguir, cero problemas. Almuerzo (a las 8 y 20 de la mañana) y seguimos.

 

Subida guapa al refugio Bertone y de ahí por un senderito muy bonito y divertido al refugio Bonatti (el del chubasquero). Desde aquí las vistas al Mont Blanc son un lujo. Pasado este punto empieza a soplar el viento y me abrigo nuevamente (otra vez era el único en manga corta). En Arnouvaz veo el cartel informativo (en cada parada tenemos información del siguiente segmento, perfil, desnivel, etc) y veo que voy a subir en dos kilómetros y medio casi 1000 metros. Pues nada, vamos pa´rriba. Hace fresquito en esa cima a 2400 metros en la que nos despedimos de Italia y saludamos (es un decir porque no se ve nada por la niebla) a Suiza. Desde aquí a Champex Lac descenso muy cómodo con otra pared vertical al final. Pero seguimos.

"El deja vu". Hace un año un chico en una carrera en Asturias me dice, al ver el logo en la camiseta, que la Estrella Galicia es buena cerveza, tras eso hablamos y hacemos parte de la carrera juntos. Aquí otro chico viene y me hace idéntica pregunta...y si, resultó ser el mismo. Un año después nos vemos en una carrera y compartimos kilómetros. ¡Un placer amigo Pedro!
Champex Lax. Kilómetro 125. Llevo 24 horas corriendo. Dicen que la carrera empieza en este punto. Yo creo que son chorradas…pero tienen razón. De aquí para atrás la UTMB es una carrera y a partir de ahora será otra totalmente diferente. He disfrutado y me he divertido en unos 125 kilómetros con un desnivel brutal…pero bastante llevaderos y nada técnicos. Todo lo contrario a lo que nos espera de aquí en adelante. Afortunadamente no lo sabía, y menos mal, porque a estas alturas aparecía una molesta ampolla que no me puedo pinchar porque no es superficial, en cada parada si me enfrío empiezo a tiritar porque tengo algo de fiebre y además voy bastante “sollado”, que decimos en Canarias. Me quedan 50 kilómetros imitando a un híbrido de John Wayne y Chiquito de la Calzada. ¿Me retiro? Esa pregunta nunca se me pasó por la cabeza. Estoy en una carrera que ya dura varios años y solo me queda, en sentido figurado, un kilómetro, así que me tienen que pegar un tiro para que tire la toalla.
La subida es una vertical durísima y la bajada a Trient una tortura de lo técnica que es. A esta localidad suiza llego mosqueado, ya que cuando creo que voy a arribar a tenor de lo que me indica el gps, aparece una señal que avisa de que nos restan 45 minutos para alcanzar dicho pueblo. Otra vez no puedo parar mucho porque empiezo a tiritar y ya voy rumbo a Vallorcine. Subimos 600 metros en 2 kilómetros (la penúltima locura) y afortunadamente la bajada es algo más sencilla esta vez.

Vallorcine. Esto está casi hecho. La organización ha avisado días antes que no iremos por el recorrido fijado sino por la pista de esquí. Más fácil, pienso. Iluso…
Queda, básicamente, lo peor. Un camino muy cruel. Otra subida “curiosa” seguida de una ¿bajada?, lo pongo entre interrogantes porque directamente no había camino, búscate la vida entre las millones de raíces para bajar casi campo a través (tanto que tardo una hora en hacer un kilómetro, la ampolla y sus amigas las rozaduras no me dejan ir más rápido y en cada paso veo las estrellas) y a volver a subir primero por un camino donde no dejo de ver viejas, niños, brujas, pescadores…que resultan ser piedras y luego la famosa pista de esquí, que aparece casi al final y que es más empinada que el resto.
Volviendo a las visiones, a muchos en las ultras le ha pasado este fenómeno, a mi era la primera vez. Vi un hurón saliendo de una mochila que me saludaba muy atentamente (supongo que sería la manga de un cortavientos, pero yo vi un hurón), salchichas a la brasa en el suelo (que resultaron ser piñas) y gente, mucha gente, en lo que finalmente eran piedras.
6 y media de la mañana. La Flegere. De aquí al final todo es bajada. En Vallorcine (2:15am) la app me calculaba que estaría en meta sobre las 7. ¿5 horas para hacer 18 kilómetros? Voy jodido, pero no será para tanto… iluso. A todo esto, en ningún momento me ha dado sueño, curioso.
La última bajada se me hace eterna, si vamos a descender 1000 metros en 8 kilómetros, no entiendo por qué vamos atravesando inmensas rectas, no entiendo por qué voy paralelo al Mont Blanc y no entiendo por qué no se ve Chamonix. Voy caminando despacito, con cada paso veo las estrellas. Llegar voy a llegar, pero no tengo ni idea de cuando. Estoy acostumbrado a ir adelantando a decenas de participantes en la parte final de todas las carreras y aquí me están pasando hasta abuelitas. De la impotencia se me salen las lágrimas y me entristece un poco que nadie se pare a preguntarme que me pasa y si estoy bien (cuando está en el reglamento y es obligado bajo pena de exclusión).

Estado lamentable en el que entré a meta.
 

Domingo 2 de Septiembre. 8:14 de la mañana. Treinta y ocho horas, trece minutos y veintinueve segundos después, soy finisher de la Ultra Trail du Mont Blanc. Me sorprende el tremendo salto exponencial. La regla de tres no funciona en este caso. Si en transGC, 120 kilómetros, hice 18 horas, aquí con 50km más… ¿20 horas más? Pues sí, amigo.
Y esa fue mi historia dándole la vuelta al Mont Blanc. Una experiencia bicéfala. 125 kilómetros de disfrute y 50 de agonía.
Agradecer el apoyo a Aguas de Teror y a Cima Running. Dar las gracias a todas las personas que me estuvieron siguiendo a través de la página oficial y de las redes sociales. Días después, disfrutando de la romería del Pino, me vi hasta abrumado de tanta felicitación. De verdad que infinitas gracias a todos, no lo esperaba. No los nombro a todos porque me dejaría a cientos atrás. Dense por aludidxs todxs. Especialmente gracias a Elisa y Román, que tuvieron que aguantar mi cabreo en Trient y me siguieron por todo el camino. Y gracias y felicidades por ser finisher de la UTMB a mi señora. De verdad que no hay palabras, seguir a un participante en una prueba como esta es durísimo, y ahí estuvo ella. Si no supiera que ella está en el siguiente punto, la dificultad de la prueba se multiplicaría por 20. ¡Gracias!

 

Epílogo: Tenía claro que esta era la última ultra en mucho tiempo. Si, todo es muy bonito y de color de rosa a 100 metros de la meta, pero para llegar a eso hay muchos madrugones, muchas horas bajo el sol o bajo la lluvia, un sacrificio brutal…y no sé si compensa. No sé si vale la pena. No sé si es mejor invertir ese tiempo en otras cosas, en aprender inglés, en formarme, en emprender otro negocio. Pero…una semana después ya estoy viendo perfiles y recorridos de otros eventos que me intentan seducir. ¿Qué tipo de adicción macabra es esta?
Au revour Chamonix. ¿Volveré? Yo apostaría al si.

Datos Técnicos:

Prueba: Ultra Trail du Mont Blanc 2018. 31 de Agosto, 1 y 2 de Septiembre de 2018.

Kilómetros: 171. 10000 desnivel positivo.

Tiempo: 31:13”29

Posición: 555 general. 222 senior m. 1778 finishers. 2561 participantes.

Velocidad Media: 4,5 Km/h

Ganadores: Xavier Thevenard (20:44"16). Francesca Canepa (26:03"48).

Clasificaciones
https://utmbmontblanc.com/es/page/107/107.html


Material utilizado:
Zapatillas: Hoka One One Mafate Evo 2.
Textil: Camiseta Tuga / Camiseta SportHG, pantalón Dynafit, calcetines Stance. Chaqueta Bonatti.
Accesorios: Gorro Buff, Fronta petxl Myo, Chaleco Salomon Advanced Skin 12 litros, bastones Ferrino Eiger.
Reloj: Garmin Forerunner 935.
Nutrición: Geles 226ERS (Frutas del Bosque), Pastillas de sal 226ERS, Hydrixir Antioxidante Overstims, Endortargo, Recovery 226ERS, Gatosport. Datiles con jamón. Caldo, mucho caldo.

Finisher UTMB "Güeyos del Diablu"


Esta crónica va a ser corta, de hecho, la estoy escribiendo un año y un mes después de participar, básicamente para que lo que aun guardo en mi memoria sobre la misma no se termine de perder.
Me inscribía en “Gueyos del Diablu” (ojos del diablo en cristiano) para conseguir la puntuación necesaria de cara a la UTMB. La idea era pasar de la UTMU –Ultra Trail Monte Ubina o Güeyos del Diablu-, a la UTMB en 360 días. “Sólo” eran 80 kilómetros a cambio de 5 puntos. Luego entendí por qué daban tantos puntos con tan pocos kilómetros.

Participar en una prueba, aunque perteneciente al Campeonato de España, lejana a los focos de la grandilocuencia habitual, más cercana y sin menos parafernalia, me apetecía mucho.

La salida es muy curiosa, ya que “El diablu” nos hace jurar que cuidaremos del entorno y ayudaremos a los compañeros en una ceremonia confuego y humo muy particular.

De ahí prácticamente salimos sin mucha más historia, que tampoco hace falta.

Primera subida, mil metros en 8 kilómetros. Hay mucho barro y se hace difícil ascender, si en vez de subirla la bajáramos, sería muy complicado ir por aquí. Seguimos. Llego al primer avituallamiento y me quito toda la ropa de abrigo. Afortunadamente parece que el tiempo va a acompañar. De esa manera encaro la subida a Peña Rueda, una de las cumbres de Asturias a 2133 metros de altura. La ascensión es de las más complicadas que he hecho en mi vida, posiblemente la más dura, en 5 kilómetros subimos 1500 metros de desnivel, y la parte final es por un sendero muy técnico. Aparte de esto las vistas son brutales, montañas por doquier y vas corriendo entre rebecos. Flipante.
Peña Rueda conquistada. Culín de sidra para celebrarlo. Aquí ya me voy dando cuenta de por qué te dan 5 puntos con tan solo 80 kilómetros. ¡En esta carrera es imposible correr! O subes con un desnivel de locos o bajas por pistas muy técnicas.

Seguimos en la misma línea durante los siguientes kilómetros, que discurren por pueblos muy pintorescos como Tuiza, Teyedo o Xomenzaya. Se nota el cariño que ponen tanto la organización como los habitantes de la zona en la prueba, el ambiente es muy sano y agradable. De esa manera seguimos hasta Zurea, último pueblo antes de ascender/escalar hasta Breñavalera. 

La subida es una locura, prácticamente hay que escalar y por momentos no hay camino, y la bajada posterior no le va a la zaga, tenemos que descender por una pista terriblemente embarrada en la que es imposible no irse al suelo, el fango llega por momentos hasta las rodillas.  ¿Te acuerdas de la primera subida? Es lo que ahora estamos bajando.
Se acaba el barro y con este el sufrimiento. El trabajo está casi hecho, ya prácticamente se ve Pola de Lena y con ella la meta. 16 horas después, objetivo cumplido, finisher de la UTMU, le pude ver los “güeyos” al “diablu” y eso me va a permitir volver al bombo de Mont Blanc. A ver si hay suerte.
Barro hasta en las orejas

Esta carrera es durísima, son sólo 80 kilómetros, en Haría hice los 100 kilómetros en casi 3 horas menos, y solo 3 horas más que aquí hice en TransGC, con 50 kilómetros más. Todos los lugareños coinciden en resaltar que UTMU es bastante más dura de pelar que el famoso Desafío Somiedo. La experiencia, a mí, me ha resultado increíble. Un evento 100% recomendable.
Como siempre dar las gracias a Sara por acompañarme en mis locuras, por todos los kilómetros que hace y por no poner ningún pero. ¡La mejor pareja del mundo! 
Ya eres mía.

Datos Técnicos:
Prueba: Ultra Trail Monte Ubina “Gueyos del Diablu”. 2 de Septiembre de 2017.
Kilómetros: 80. 6000 desnivel positivo.
Tiempo: 15:59”48
Posición: 31 general. 12 senior m. 60 finishers.
Media: 11,5
Ganadores: Ivan González (11:10″11). Maria Mercedes Pila (13:18″51).
Clasificaciones
http://boomerangeventos.es/wordpress/wp-content/uploads/2017/09/Clasificaciones-UTMU2017.pdf
Material utilizado:
Hoka One One Mafate, bastones Ferrino Eiger, Mochila Instinct, camiseta Salomon, Calcetines Stance.

jueves, 18 de mayo de 2017

Yo también corro...

...aunque este año no lo parezca.

Y es que para 2017 tenía previsto alejarme un poco de las carreras –en el sentido competitivo-, pues el año pasado después de varias ultras acabé algo saturado. Sólo un dorsal y listo, el resto a disfrutar del campito sin reloj y a centrarme en otras historias que tenía –y tengo- pendientes.
And the winner is...

La idea era hacer Ultra Trail Mont Blanc, pero no hubo suerte en el sorteo. Cambio de planes y a por Ultra Pirineu, pues llevo tiempo con ganas de hacer una carrera en Cataluña. Llega el día del sorteo…agua nuevamente. No problem, será por años.
Tercera opción: Epic Trail. Una prueba  igual de bonita o más que la anterior. Pero…no da puntos UTMB o al menos no están seguros de poder ofertarlos como en 2016. Pues descartada.
Una carrera muy pistera... ;)
Voy directamente al buscador de carreras que dan 5 puntos UTMB en España y me llama la atención una denominada “Güeyos del Diablu”, en Asturias. Y claro, Asturias es acierto seguro.
Entro en su web y me gusta lo que veo. Una carrera modesta, de sólo 300 participantes máximo, alejada de las grandes citas nacionales (aunque dentro de la Copa de España) a desarrollar en el Macizo y Parque Natural (sitio súper bonico) de Ubiña, con cotas de casi 2200 metros de altitud, 80 kilómetros, más de 6000 metros de desnivel positivo y que recibe esa peculiar denominación por su curiosa historia:
La imagen de la prueba es un cráneo de toro rescatado del sendero. Al parecer sus pistas fueron tradicional paso de ganado y era común que algunas reses se despeñaran por el camino. Al inicio de la prueba hacen un curioso ritual con la calavera y fuego…y a la llegada es tradición sacarte una foto con la misma.
La famosa calavera
Parece una carrera muy muy técnica viendo distancia y tiempo empleado, pues que el primero invierta 10 horas en completar 80 kilómetros deja a las claras que poca pista vamos a pisar. Sin duda, un buen test y una experiencia que espero sea enriquecedora.
Sugerente perfil.
Por cierto, “Güeyos del diablu” significa “Ojos del diablo”.

Pues a eso voy, a por mis 5 puntos para volver a intentar estar en UTMB, a por mi foto con la calavera para mirarle los "güeyos al diablu" y obviamente, a comer cachopo, fabada y beber sidra.

Pero para eso falta mucho aún, mientras, ponte el dorsal tú y nos seguimos viendo en algunas salidas y metas con micro en mano.

Ah, por cierto, no se amarguen por boberías, no tengan miedo y sean felices. ;)

lunes, 28 de noviembre de 2016

Una ultra entre volcanes. [Crónica Haría Extreme]



Con la Haría Extreme tocaba poner fin a un año de carreras corto (en número de dorsales) pero intenso en cuanto a kilómetros.  Una carrera que ya conocía pero ampliada a la distancia Ultra. Difícil de planificar y de concretar una estrategia clara por sus características tan especiales y diferentes al resto de carreras.


Llegamos el viernes a primera hora y el ambiente en Haría es brutal. Se respira trailrunning por los cuatro costados, pero aunque cueste, poca fiesta, que hay que madrugar mucho, así que prontito para el catre.


La salida es a las 7:15 desde el Parque Nacional de Timanfaya entre volcanes y camellos. Sencilla, sin arco, banderas, megafonía ni speaker (en Parque Nacional supongo que toda la parafernalia estará prohibida). Y ni hizo falta ni lo eché de menos (aunque acabe de tirarme piedras sobre mi propio tejado, jeje).
Antes de salir. Foto Mayayo Oxigeno.

Los primeros kilómetros caen muy rápido, todos  por debajo de los 5 minutos y con ritmos cercanos a 4. Unas pequeñas montañas de picón y entramos en La Geria. ¿Un vinito?El recorrido es espectacular. Volcanes y malpaís. Esto es una carrera de montaña pero sin frondosos bosques y pinocha. Por una vez, nadie los echa en falta.
Los paisajes de Lanzarote...flipada. Foto Angeles C.

Paso gran parte de estos tramos en la divertida compañía de Jorge y Alvaro y el camino se hace más ameno. Dejamos atrás Mancha Blanca, Soo…y de ahí bajada y paseo por la playa hasta Caleta Famara. 50 kilómetros en 5 horas. Ritmo de locos… ¿Lo pagaré luego en la segunda parte ya con montaña pura y dura? Veremos.
Que bien lo pasamos...jeje.

La primera ascensión es técnica y complicada, se hace tediosa y el bastoneo incomoda más que ayuda, pero la corono sin problemas. Algo de agua y bajada hasta Arrieta. Con calma, 3 días antes, mirando para los celajes, me hice un esguince grado 1 y aunque no molesta cualquier mínimo fallo en un apoyo sé que me puede dejar fuera de la carrera. Tras Arrieta entramos en la zona que atraviesa el malpaís, así que lo mismo, caminando y con calma. De ahí a Orzola. Fuerzas intactas, queda lo más duro, pero me veo fuerte.

Aquí llegaría el momento negro de la carrera, me despisto en la zona de la playa y me equivoco de camino, en lo que encuentro el mismo, lo deshago para volver a la zona donde me perdí y lo vuelvo a hacer, pierdo unos veinte minutos y gano 2,5 kilómetros. Cosas que pasan…no hay que darle más vueltas.
No me acuerdo de quien es la foto. Perdón.

Subida al Mirador del Rio, cómoda y sin complicaciones. Un ratito corriendo y otro caminando. Ya estamos arriba. Solo queda bajar el sinuoso camino de Los Gracioseros y la temida subida a Guinate. Nueva bajada pisando huevos por el tema tobillo y para Guinate. Aquí es cuando anochece y las balizas se convierten en enemigas/amigas. Enemigas porque algunas son reflectantes y el ir directo hacia ellas es un error porque por medio hay otras ocultas que no se reflejan. De un problema hacemos una virtud: "Llega a una baliza, te paras y no sigas hasta que encuentras la siguiente", me digo. Ahora Haría Extreme es una divertida carrera/escalada de orientación. Así se me hace más amena la subida y sin darme cuenta me encuentro arriba. Ya está, “sólo” queda la última subida y el último paseo hasta Haría.
Más volcanes. Foto Revista Trail.

Tengo fuerzas de sobra, tengo piernas, pulmones, no hay problemas…así que a disfrutar de los últimos kilómetros del año. Y así llegué a la meta. Completada la tercera ultra del año sin ningún tipo de problema. Incluso me quedé con ganas de más…así da gusto acabar las carreras.Como colofón, mi compañero de Solorunners y afamado Speaker (para mi sin duda el mejor) Depa, me da una calurosa bienvenida. ¡Muchas gracias!

En definitiva, carrera muy recomendable, para repetir y perfectamente organizada por Arista Eventos. Si acaso, como se deduce arriba, reforzar un poco el balizado y la seguridad en una zona tan complicada como es Guinate y a lo mejor retrasar un poco el horario de las guaguas a la salida, ya que a las 6am en mitad de la nada hacía un fresquito nada agradable. O adelantar la carrera unas horas para que todos lleguen de día a la meta.
Y me puse "la cachucha" de Depa. Gracias por el recibimiento, maestro.

Como siempre dar las gracias a todos los que me estuvieron siguiendo y animando, a Aarón de Fisiobiord por "apañarme" el tobillo en tiempo record, a los entrenadores de Runhabitat por ayudarme a completar otra ultra con cero problemas físicos, gracias Abel por el video del día anterior y por la visita nocturna del día antes y especialmente a Sara por acompañarme y hacerme de asistencia en todos los avituallamientos. Gracias gracias e infinitamente gracias.

Y así acaba un año con sólo cuatro carreras realizadas, Maratón Ruta de los Molinos, TransGC 125km, Gomera Paradise Ultra y Haría Extreme Ultra…pero con 339 kilómetros de competición en total.

Ahora a descansar un mes y buscar nuevos y diferentes retos para 2017.


Datos Técnicos:
Prueba: Haría Extreme Ultra. 19/11/2016
Kilómetros: 102. (3208 desnivel+).
Tiempo: 12h38m59seg.
Posición: 18 general. 15 senior. 124 finishers.
Minutos por Kilómetro: -
Ganador: Remi Queral (9:33"54). Magdalena Laczak (11:26"32).
Galeria de Fotos:

Material utilizado:
Zapatillas: Hoka One One Mafate
Textil: Camiseta Tuga, pantalón Tuga, calcetines Stance.
Accesorios: Chaleco Instinct, Bastones Ferrino Eiger, Cinturon Arch Max Belt.
Reloj: Suunto Ambit 2S.
Nutrición: Geles 226ERS (Frutas del Bosque, Piña-coco y Cola), Pastillas de sal 226ERS, Pastillas Zero High5, 2 gominolas Clif Blok, Gatosport. Datiles con jamón.

martes, 18 de octubre de 2016

El precio contra la ilusión.

Hoy he visto en una web online de venta de material deportivo una playera que tenemos en Solorunners a un precio inferior a nuestro coste. Buceando un poco por la red, he visto unos pocos casos más del mismo tipo y, por normal general, el coste final para el cliente en la mayoría de artículos era algo inferior al nuestro.

Ante todo, esto no es una crítica a dichos comercios, de hecho, eso no quiere decir que nosotros mismos no tengamos algún día tienda online, al contrario, nos encantaría, pues son muchos los amigos de otras islas que nos piden ese servicio. Simplemente, sería un añadido.

“Precios imbatibles…compra al mejor precio…” y frases similares puedes encontrar en cuestión de segundos en decenas de páginas de internet de calzado deportivo.

Ya era así antes de decidirnos a abrir Solorunners. Por lo cual ni me quejo ni casi que me molesta. Es más, creo que nos diferencia. Y me explico:

Nunca he visto al Señor Wiggle animando a los corredores que confían en tus productos un sábado lluvioso a las 8 de la mañana en una montaña perdida. Ni tampoco preguntándoles que tal les fue la última carrera o que reto se están preparando. Ni he visto al Señor Wiggle explicándole a un corredor  que playera le puede venir mejor, preguntándole si se ha lesionado recientemente, su peso, su forma de correr, el uso que les va a dar, mirando la suela de la anterior… Tampoco felicitándole por sus resultados o mirando en internet como ha quedado en la carrera el cliente amigo que estrenaba playeras ese día. Ni mucho menos, he visto al Señor Wiggle exigiendo mejoras en algunos parques de la ciudad, con una "jose" (hoz en la península) recuperando un camino perdido, donando zapatillas o ayudando a carreras modestas a salir adelante. Lamentablemente, los impuestos que pague el Señor Wiggle tampoco se van a dirigir a tales causas.

Pero, sobre todas las cosas, el Señor Wiggle nunca verá la cara de ilusión de un corredor que afronta su primera ultra, o de un novel que viene con miles de preguntas porque se ha apuntado a su primera carrera, o escuchar a una señora decir que ya no le duelen los pies gracias a la playera que le has recomendado, o a otro chico que viene a darte las gracias porque los geles le sentaron genial en su maratón y bajó su tiempo.
Afortunadamente eso lo vivimos a diario nosotros, como también Quique en Running Project o Fernando en Arista.

Y por eso abrimos un día tras otro, porque somos corredores, nos lo pasamos pipa, nos encanta nuestro trabajo y ver a corredores cumpliendo retos y sueños. Y mientras eso sea así y sepamos transmitirlo, estoy seguro de que a cualquiera le compensará la pequeña diferencia, porque, realmente…no hay comparación entre un trato cercano, amigable y personalizado donde palpar el producto, hablar del mundillo y hasta tomar un café a la fría pantalla del PC.

martes, 13 de septiembre de 2016

¡Poker de ultras canarias completado! [Crónica Gomera Paradise]

Que sí, que no, que sí, que no puedo, que ahora si puedo pero no estoy en forma, vamos a hacer una prueba a ver qué tal...y finalmente sí, inscrito y debajo del arco de salida de la Gomera Paradise. 
Preparación en tiempo récord y tirando de sensaciones, hasta mes y medio antes la tirada más larga no pasaba de 20 kilómetros y acabando "de aquella manera". Ya sabes, últimamente aparezco más por las carreras con micro en mano y menos con dorsal en pecho (ojo, dorsal en pecho es una contradicción importante, no se si alguien ha caído en eso). 
Perfil y recorrido.
Y así me vi en la Plaza de América dispuesto a correr 60 kilómetros (que primero eran 58, luego 61 largos y finalmente se convirtieron en casi 70). 
Se da la salida y de entrada no tengo buenas sensaciones, las horas en la oscuridad se me hacen largas y voy muy alto de pulsaciones. Además cuando empieza a amanecer, entre el sereno de los árboles y la niebla densa mis gafas quedan totalmente empañadas -maldita miopía-, no veo absolutamente nada.
Así han pasado ya varios kilómetros y los primeros mil metros positivos de desnivel por el Parque Natural de Majona, que por cierto, poco tiene que envidiar a Garajonay. Tras eso, ya más estable, inicio el descenso a la playa. "Se acaba el verano y casi que esta es la primera vez que vengo a la playa", me digo. Ya entonces no me cuadran absolutamente nada las distancias con los avituallamientos marcados y perfiles. ¿Me habré equivocado en algún lado? Serán varias horas más las que pase acompañado de esos pensamientos hasta comprobar que a todos nos pasa lo mismo.
Llego a Agulo y toca subir por el sendero del Mirador de Abrante. Es una edificación que desde abajo se ve minúscula en lo alto del risco...pero el cartel dice que el camino es de solo 1,2km. Es decir, la subida es vertical como pocas. 
Allí arriba pequeñito está el Mirador. Esta es la subida en cuestión.
En el Mirador de Abrante el día anterior.
En menos de 4 horas estoy arriba, la cosa va bien, ahora toca una pista de tierra larga en falso llano y luego bajar a Hermigua para subir al Aula de la Naturaleza y tocar algo de Garajonay. El tiempo es perfecto, los paisajes espectaculares (si, muchos kilómetros son por esos paisajes típicos de foto de Garajonay con laurisilva a tope, neblina...vamos, que parece que nos va a saludar un duende en cualquier momento) y las sensaciones buenas. Además, voy hablando con participantes de otras islas sobre carreras y experiencias y el rato se hace más agradable. 
A estas alturas mi Suunto ya se ha cogido vacaciones, pues olvidé ponerle el modo ultra de duración. Así que ahora ya esto es la aventura total, sin reloj, distancias y con una chuleta que no vale para nada.
Última subida por senderos frondosos para descender hasta "El Atajo", que es una especie de Ayagaures pero en versión gomera. Hasta aquí llegamos por asfalto puro y duro en bajada, menos mal que de cuádriceps no voy especialmente tocado que si no... 
Último avituallamiento, todo controlado, "sólo" queda una subida, pero que subida, en 3 kilómetros 600 metros de desnivel positivo y al sol por un camino que podría pasar por un híbrido entre La Plata y San Pedro. 
Material utilizado
Aquí haciendo cálculos...si mantengo un ritmo curioso puedo bajar de las diez horas, así que otra vez toca poner modo persecución, como cuando en la Transgrancanaria me empeñé en bajar de las 19 horas (y lo conseguí por unos segundos). 
Me sobraron 7 minutos. 9 horas 52 minutos 57 segundos para acabar el 27 de la general. Lo podría haber hecho mejor, pero en dos meses poco más se puede hacer.
Otra ultra para la saca. Esta además muy dura, para ser tan "corta" tiene un desnivel brutal, no tiene nada que envidiar en dureza a carreras como Transvulcania. Es más, personalmente, me parece más complicada la carrera gomera que la palmera.
En términos organizativos le doy un notable. Bolsa del corredor muy completa y atención perfecta, tan solo mejoraría el balizado, pues las cintas estaban muy distanciadas y en momentos te angustiabas al no verlas por si te habías equivocado (y estar 5 minutos sin saber si vas bien, y más en esta carrera con tanto "pa´rriba-pa´abajo", tener que deshacer lo andado no es agradable) y sobre todo ser consecuentes con las distancias, el recorrido debe ser el mismo en el papel que en la realidad, porque preparar una competición de 60km y que luego sean 10 y 1000 positivos más te descuadra ritmos, estrategia y suplementación y puede fastidiarte la carrera. Otro apunte es el concierto final, tras levantarte a las 4am, que estén hasta la 1 am con la música altísima y no poder dormir cuando a las 6:30 debes estar en planta para coger el barco...llámame finoli, pero me apetecía descansar un poco.

Con todo, notable alto y carrera muy muy recomendable. 
¡Ah! Y además ganamos por equipos Néstor Estupiñan, Héctor Granado y yo dentro del Team "RunHábitat-Solorunners" aunque en este caso mi papel fue empeorar la media del grupo, jeje. 

Y esto fue lo que dio de sí la Gomera Paradise, un viajito en muy buena compañía donde como siempre tengo que agradecer a Sara su predisposición a ayudarme, su compañía y pedirle perdón por este hobby tan raro que es hacer ultras... "Ya te podría gustar jugar a la petanca", me dice. ¡Gracias por estar!
Siguiente reto: Haría Extreme Ultra. 
#KeepPushing!

Datos Técnicos:
Prueba: Gomera Paradise 2016. 10/09/2016.
Kilómetros: 62km. 5000m+. (En realidad 69km).
Tiempo: 9h52m57s.
Posición: 27 general. 16 senior. 138 finishers.
Minutos por Kilómetro: -
Ganador: Antonio Martín Rocha (7:31"51). Ana Belén Martín (10:23"19).
Galeria de Fotos:
SolorunnersGC

Material utilizado: 
Zapatillas: Hoka One One Mafate
Textil: Camiseta SportHG, pantalón Tuga, calcetines Stance.
Accesorios: Chaleco Salomon Sense Ultra, Bastones Ferrino Eiger, Cinturon Arch Max Belt.
Reloj: Suunto Ambit 2S.
Nutrición: Geles 226ERS (Frutas del Bosque, Piña-coco y Cola), Pastillas de sal 226ERS, Pastillas Zero High5, 2 gominolas Clif Blok, Gatosport. Datiles con jamón.

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